Casa
Sobre el cansancio de existir y el alivio de cerrar la puerta
¡Hola!
Hoy, #viernesbajoentrada, como muchas otras madrugadas, vengo con un texto bastante caótico, roto y, en cierto modo, desgarrador. Ya sabes: MONTAÑA RUSA.
No quiero entrar en detalles todavía, así que bueno, te lo comparto tal cual, que bastante es.
domingo, 11 de agosto de 2024 (2)
20:48
¿Y qué escribo yo hoy? ¿Ha sido un mal día? ¿Bueno? ¿O ha sido simplemente un día? Pues ha sido un poco de todo, que ya llega para un domingo.
Me levanté nerviosa, aunque eso no es nada nuevo. El cuerpo ya venía tenso de serie, como si no hubiera opción “relajarse” en el menú. Nos vestimos, esto, aquello, y llevamos a Kaila con mi madre, como quien cumple con la parte funcional del día antes de que empiece lo demás, antes de que empiece a sentirse.
Llegamos a Caldebarcos sobre las 12:30. Dormí todo el camino, y eso que yo nunca duermo en los viajes. El coche avanzaba y yo caí. Milagro menor, pero milagro al fin y al cabo. No todos los días una duerme sin pensarlo.
No ha sido un día malo. Tampoco bueno.…


